Desde hace un tiempo, ha vuelto a mi vida la charla nocturna hasta horas indecentes y de temáticas variadas. Estas charlas son con personas que de verdad me conocen y con las que disfruto de charlar, porque saben lo que significa cada letra de mi nombre y no tengo la necesidad de fingir lo más mínimo. Son gente importante en mi vida y siento que yo lo soy en las suyas… de ahí que pueda ser yo en todo momento sin ningún tipo de miedo. A la persona a la que me refiero, es alguien a la que me une una amistad de las de verdad en muchos sentidos. Entre nosotros no hay secretos, mentiras ni caretas. Los dos estamos en un camino de desarrollo muy personal y muy diferente, pero paralelo igualmente. Ambos estamos sanando una vida más sufrida que vivida y cada uno está andando su camino a su ritmo. Yo estoy feliz cuando hablamos, porque la veo feliz. En este momento está explorando el mundo de posibilidades que la rodea, para poder asi vencer antiguos miedos y romper pesadas cadenas que...