Hoy, 16 de agosto de 2021, te he vuelto a ver y algo dentro de mí se ha roto. No ha sido a ti directamente, aunque también… he conocido el fruto de tu amor, casi 7 años después de haber nacido. Aunque reconozco haber seguido su crecimiento por vuestras fotos de perfil y demás. Pero conocerlo ha sido… espectacular. No podía dejar de mirarlo y tan solo te veía a ti. Como siempre me pasa… no recuerdo el cómo ni el porqué, pero lo cierto es que nos distanciamos y nunca más supe de ti. No porque no haya querido hacerlo… sino porque creo que en eso nos parecemos mucho: a cabezones y a orgullo, no nos gana nadie. Bueno, diré nos parecíamos, porque ya ni tú ni yo, somos la misma persona. Eras mi apoyo y confidente, porque pasábamos juntos casi las 24 horas del día y casi los 365 días del año. Compartíamos todo: aficiones, vicios, momentos, secretos… Todo en lo más extenso de la palabra. Incluso familia, ya que para mí tu tío y tus abuelos, eran también los míos. Y hoy no he ...