Quería poner de título a este post, esa frase tan arraigada en nuestra sociedad… pero veamos el significado de la palabra DIGNIDAD y permitirme una pequeña reflexión sobre el trabajo.
DIGNIDAD: Cualidad del que se hace valer como persona, se comporta con responsabilidad, seriedad y con respeto hacia sí mismo y hacia los demás y no deja que lo humillen ni degraden.
De esta definición saco la siguiente conclusión: todos los trabajos no dignifican. Entiendo, según la definición, que tener trabajo te suma valor como persona seria y responsable, que respeta y es respetado. Pero es que además no dejas que te humillen y degraden. Ahora analicemos más a fondo y siempre voy a intentarlo hacer, desde mi postura y mi experiencia, que es la que conozco. ¿Cuántas personas que trabajan en la hostelería desde hace años, siguen siendo “ayudantes de camarero”? Es más, ¿en cuántos sitios no hay 4 empleados y los 4 son “ayudantes de”? ¿No es eso degradar? Como digo, me centro en la hostelería que ha sido mi ámbito laboral mayoritario en mi experiencia laboral. Pero creo que esto se da en todos los ámbitos. Quien más, quien menos; conoce el caso de alguien que hace trabajo “de”, pero a efectos legales es “ayudante de”.
Por otro lado, ¿Qué pasa? ¿el que no tiene trabajo no es serio, responsable y respetable? Sabemos bien, que no tiene nada que ver. Por todo esto creo que la expresión “El trabajo dignifica” está muerta y nunca debería haber sido formulada de esa forma. ¿Por qué? Porque lo que dignifica es el SALARIO y desde siempre, en los principios de la lucha por los derechos del trabajador, lo que se ha buscado es un salario digno. Un salario que permitiese al trabajador cubrir las necesidades básicas suyas y de su familia… y esto me lleva a pensar, que ni el trabajo ni los salarios, hoy día; pueden llevar el calificativo de dignos por ningún lado… al menos los de la clase baja… porque la clase media dejo de existir hace unos años.
Y ya que hablo de trabajo, dejadme dar un mensaje a todas esas personas que ofertan puestos de empleo. No juguéis con las ilusiones de la gente y ser claros. No tengáis pendiente de un teléfono a una persona, sin saber realmente sus necesidades. No digáis ya le llamaremos, si no tenéis intención de hacerlo. No nos regaléis el oído para ver hasta donde seríamos capaces de llegar y luego desaparezcáis. Que hay mucha necesidad. Joder

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