Cuando todo esto comenzó, cuando esta pandemia daba sus primeros pasos, los servidores de WhatsApp se saturaron, Skype se caía varias veces al día… incluso algunas compañías móviles, agrandaron los planes de datos, viendo que los que había contratados, eran pocos. Además de llamadas… llamadas diarias a nuestras casas, a nuestros padres, a nuestros hermanos y en general a gran parte de nuestros familiares.
Hemos vuelto a una normalidad atípica en la que ya se nos han olvidado muchas cosas que veíamos como un aprendizaje real y que no era más que un espejismo dentro de la escasez emocional del momento.
Ya no llamamos, ni estamos todo el día en el WhatsApp, ni nos vemos por video llamadas porque ya podemos irnos de terraceo, cervecitas, etc… y ya no hace tanta falta el afecto y el contacto familiar.
Se preveía una sociedad más humana, tolerante y colectiva… y cada día vemos más cosas de gente que aún no se entera de la gravedad del asunto. Empezando por los mismos dirigentes que nos piden auto confinamiento, mientras convocan elecciones, dan mítines y viajan de un sitio a otro para adoctrinar a sus borregos.
Yo he aprendido cosas, pero la principal es que no me equivocaba cuando pensaba que de esta salíamos peor de lo que empezamos.

Comentarios
Publicar un comentario