Hace mucho cerré mi blog por desmotivación, falta de inspiración y falta de tiempo. Ahora vuelvo porque lo necesito. Necesito un lugar en el que soltar mis mierdas, porque la vida se está poniendo tan complicada, que uno ya no sabe qué hacer.
Me embarga una situación de inestabilidad emocional, falta
de solvencia, precariedad laboral o intermitencia laboral, unido a la ansiedad
y la depresión. Con este panorama, tengo la necesidad de desahogarme
escribiendo. Me ayuda, me hace bien… y si con ello, puedo ayudar a alguien a
ver sus problemas más leves, perfecto. Mi intención no es causar lástima, dar
pena o pedir misericordia al altísimo. Mi intención es desahogarme, simple y
llanamente.
La situación es insostenible y nadie sabe virar este barco que se va directo hacia el enorme iceberg que llevamos viendo ante nuestros ojos hace casi un año. Nadie es capaz de girar el timón y darle esquinazo a esta pandemia, que además de arrancar vidas de cuajo, está provocando sufrimiento y penuria a raudales.
Es curioso el ser humano. Un famoso youtuber se muda a vivir a Andorra y se forma un revuelo totalmente inexistente cuando los políticos se subieron los sueldos, o cuando los alcaldes de diferentes pueblos decidieron vacunarse, saltándose todo tipo razonamiento moral o prioritario para con sus votantes. Llenamos las calles para celebrar que ha nevado, o que nuestro equipo ha ganado la supercopa, pero nos quedamos en casa contra la subida de las eléctricas, no vaya a ser que entonces nos contagiemos.
La hostelería parece la culpable de todo esto, de los repuntes, de los contagios… la hostelería que tiene limitado su aforo, que tiene que desinfectar cada mesa y cada silla entre cliente y cliente. Clientes inexistentes por las restricciones de movilidad. ¿Los autobuses, trenes, aviones a reventar? No, ahí no. ¿Los asientos y barras del metro no hay que desinfectarlos? No, es que no es tan contagioso por contacto… ¡sí, claro!
La situación es tan insostenible que me veo, en no mucho tiempo, pidiendo dinero por la calle o vendiendo pañuelos para poder sacar para pagar las facturas. De momento, he tenido que volver al hogar familiar, porque no puedo permitirme un alquiler, ni de lejos. Vuelve el insomnio, los dolores de cabeza y los fantasmas del pasado. Porque ya no es una simple mudanza.
Y en estas me hayo (nos hayamos). No sabemos qué pasará mañana o si lo sabemos, pero no queremos verlo o simplemente pasamos 3 pueblos ya de todo.
Este no es el camino, me da a mí la impresión.
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