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Dando las gracias

 


Ahora es más leve la carga de mi llavero… aunque no la de los recuerdos.

 He construido momentos muy buenos.

Me he acercado a mi padre y he atado lazos más fuertes a él.

He conseguido que mi sombra se multiplique por dos.

Rescaté a un ser que ahora me rescata a mí de mis días grises con sus lametones y sus chillidos cada vez que voy a verla.

Pasé días, noches, momentos maravillosos con la persona que amé (y amaré siempre) a mi lado.

He contemplado la noche más pura, he mirado a los ojos a la luna y he respirado el frío del invierno.

He recibido las visitas de los importantes y he dejado de ver a los prescindibles.

He amado y trabajado la tierra, he recogido y disfrutado sus frutos y he sudado el trabajo.

 He contado los días, las semanas, las estaciones y los años.

Me he confinado entre sus hectáreas, sin ser obligatorio.

He vivido las caídas, travesuras y carreras de mis sobrinos.

 He sido feliz, a ratos, pero muy feliz.

He aprendido mucho… del campo, de las personas… de mí.

He llorado, pero también he reído.

He vivido… pero ahora mi llavero pesa menos, no así los recuerdos.

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