Ir al contenido principal

Finito infinito


Hasta el infinito, ¡eh! Ese era el límite... el infinito.

Sin embargo, todo fue bastante finito... tan, tan, tan finito; que ya no hay fotos, regalos, cartas, ni nada que pueda recordarme esa porción de tiempo.

Parecía que sería otro "stand by" más, pero no. Aunque nunca quise que lo fuera. Quizás un punto y aparte... pero nunca un punto final. O un "continuará" para el que sólo hacía falta añadir otro par de puntos. O unas exclamaciones, un grito desesperado de aviso: ¡¡¡ ASI NO EH, ASI NO!!!  Pero no fue así.

 Como siempre, mi memoria jugaba a favor. No logro ni tan siquiera poner en pie la última vez que mis labios besaron tu piel, o cual fue el último abrazo. Tampoco cuando fue nuestra última conversación o cual fue nuestra última foto, porque tuve que decidir entre bloquear y eliminar o seguir lastimándome día tras día por un quizás que nunca llegaría.

En otra ocasión, me ayudó mucho el "Diario de un olvido". Esta vez pensé que no era bueno seguir reflejando en un papel ese proceso tan doloroso, día tras día. Serían notas de aprendizaje de un proceso, para llegado el momento, no cometer los mismos errores... pero ¿quería en realidad aprender algo de esto? La respuesta es clara, NO. En realidad, mi deseo era seguir equivocándome... pero ya no había posibilidad, ni de una cosa, ni de la otra. Porque cuando rompes tantas veces el mismo objeto y lo reparas... llega un momento en que los trozos son tan pequeños, que algunos se pierden y cada vez es un poquito menos de lo que era al principio. 

Hasta el infinito... es muy grande ¿no? Pero lo creía así, de verdad. Porque lo fuiste todo. Mi aliciente para querer vivir, porque me demostrabas que la vida puede ser maravillosa sin tener todo aquello que quieres... que es maravillosa con lo que ya tienes y no hace falta más. Todo también suena a grande, a mucho... pero creerme que no exagero. Más allá de lo diferente que éramos, teníamos muchas cosas que hacer y disfrutar juntos. Quizás no supe hacer todo lo que estaba en mi mano o quizás lo hacía sin pensarlo. Pero se quedó ahí, fue finito. Y tuvo un bloqueo y un borrar de huellas con el que casi muero... pero citando a Gian Marco y su famosa canción de aquellos 2003: Te mentiría si te digo que no puedo, que si me dejas no voy a sobrevivir. Te mentiría pues de amor nadie se muere  que el dolor pasa y se acurruca dentro en mí.

Y vendrán más te quieros y vendrán más infinitos... puestos en otros labios, en otra piel, en otros rostros... y todo esto será una anécdota que contaré a mis amigos con una enorme sonrisa, cuando ya no duela y pueda abrir de nuevo mi caja de los recuerdos. De momento la empujo un poquito más y la escondo más al fondo, en el rincón oscuro donde habita el olvido.


Comentarios

  1. A veces me deja perplejo tu estupenda forma de narrar vivencias entre lo poético y lo mundano.Admirable...hasta en los momentos mas bajos consigues sacar a relucir la dignidad y el amor por encima de cualquier otra consideración o circunstancia adversa.


    Solo los que luchan ganan,aunque pierdan.

    Solo los que se rinden pierden de verdad.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Noise: por leerme y por valorar tan bien lo que hago. Un abrazo enorme y gracias por el comentario. Se agradece algo de feedback.

      Eliminar
    2. De nada hombre,un placer leerte.Y si te sirve de desahogo escribir,nunca dejes de hacerlo,porque encima se te da muy bien.

      Un abrazo brother.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El trabajo dignifica

  Quería poner de título a este post, esa frase tan arraigada en nuestra sociedad… pero veamos el significado de la palabra DIGNIDAD y permitirme una pequeña reflexión sobre el trabajo. DIGNIDAD: Cualidad del que se hace valer como persona, se comporta con responsabilidad, seriedad y con respeto hacia sí mismo y hacia los demás y no deja que lo humillen ni degraden. De esta definición saco la siguiente conclusión: todos los trabajos no dignifican. Entiendo, según la definición, que tener trabajo te suma   valor como persona seria y responsable, que respeta y es respetado. Pero es que además no dejas que te humillen y degraden. Ahora analicemos más a fondo y siempre voy a intentarlo hacer, desde mi postura y mi experiencia, que es la que conozco. ¿Cuántas personas que trabajan en la hostelería desde hace años, siguen siendo “ayudantes de camarero”? Es más, ¿en cuántos sitios no hay 4 empleados y los 4 son “ayudantes de”? ¿No es eso degradar? Como digo, me centro en la hos...

Salta

  No hay marcha atrás, no mires abajo, solo salta la barandilla que te separa del abismo. Eso es… un paso menos. Ahora date la vuelta y enfréntate a tu miedo, dale la cara y deja de darle la espalda. Agárrate a la barandilla con las palmas hacia atrás y respira. Respira profundo… no mires abajo. Recuerda que hay una línea de vida, una cuerda que te ata a la vida y nada malo puede pasarte. Tu corazón va a mil y te repites la cuenta atrás mil veces antes de la definitiva. Se te seca la boca… miras hacia abajo. Estas a un paso de conseguirlo, pero nunca antes fuiste capaz si quiera de saltar la baranda. Ahora estás del otro lado y la pregunta que te ha traído hasta aquí vuelve a aparecer: ¿Qué harías si no tuvieses miedo? Tu corazón sigue palpitando con una fuerza increíble, te sientes al borde de la muerte, pero más vivo que nunca. Solo tienes que soltarte y saltar hacia adelante… sabes que no va a pasar nada malo. Tus amigos te están animando a hacerlo: ¡Vamos, salta!... Está...

De ti para ti

  Querido YO: ¡Vaya racha llevamos eh! Telita… pero bueno, aquí estamos y nunca mejor dicho. Justo cuando esa sensación de estar lo más abajo del pozo volvía, justo cuando decidías que no podías más, justo cuando lo mandabas todo a la mierda, para poder irte tranquilo… y mírate, aquí sigues. Y no digo que esté siendo fácil eh, para nada. Pero lo estás haciendo tío, lo estas consiguiendo. Y aunque ahora mismo no puedas estar feliz, porque la tristeza aún impregna tu piel casi por completo, sabes que lo vas a hacer. Porque ya no hay un “lo voy a intentar” en tu mente… ahora es un “lo haré”. Y lo estás haciendo, no dejes que tu mente te gane y te diga lo contrario. Lo estás haciendo tío y pronto estarás orgulloso. Date permiso para sentir lo que quieras sentir y no te empeñes en “lo que deberías”. Ahora solo importas tú y debes centrarte en eso. Queda mucho camino por andar, pero también llevas mucho camino andado. Lo vas a hacer y algún día recordarás todo esto con un “que to...