Desde hace un tiempo, ha vuelto a mi vida la charla nocturna hasta horas indecentes y de temáticas variadas. Estas charlas son con personas que de verdad me conocen y con las que disfruto de charlar, porque saben lo que significa cada letra de mi nombre y no tengo la necesidad de fingir lo más mínimo. Son gente importante en mi vida y siento que yo lo soy en las suyas… de ahí que pueda ser yo en todo momento sin ningún tipo de miedo.
A la persona a la que me refiero, es alguien a la que me une una amistad de las de verdad en muchos sentidos. Entre nosotros no hay secretos, mentiras ni caretas. Los dos estamos en un camino de desarrollo muy personal y muy diferente, pero paralelo igualmente. Ambos estamos sanando una vida más sufrida que vivida y cada uno está andando su camino a su ritmo.
Yo estoy feliz cuando hablamos, porque la veo feliz. En este momento está explorando el mundo de posibilidades que la rodea, para poder asi vencer antiguos miedos y romper pesadas cadenas que la atan a una realidad, que no es tal, que solo está en su cabeza. Tiene el ansia de descubrir que tenemos cuando somos adolescentes, pero con la madurez y la sensatez que nos dan los años. Ella es consciente de que esas invisibles cadenas desaparecerán y que pronto podrá elevarse del suelo y volar… pues pronto sus alas estarán sanas. Su camino es fácil, porque lo gobierna la pasión, el corazón.
Mi camino es diferente, pues tengo mucho que aprender de ella. Aunque el proceso es largo, tengo que aprender mucho de ella y empezar a desterrar a la razón y empezar a dejarme gobernar por el corazón. Ambos estamos mirándonos al mismo espejo, pero no lado a lado. Ella está dentro del espejo y yo me miro desde fuera. El camino es el mismo: el amor propio y el autoconocimiento. El punto de vista distinto. Las realidades, distintas.
Pero hemos llegado a una conclusión. Llevamos años jugando una partida en el tablero de la vida. Ya jugamos una primera partida y alguien nos tiró el tablero al suelo cuando casi llegábamos al final. Esta es nuestra segunda partida y llevamos lo aprendido, aunque el azar también cuenta. Pero estamos en la misma partida, en el mismo tablero. La diferencia es que yo voy de puente a puente, porque me lleva la corriente. Ella de oca en oca, porque así le toca. Pero en algún momento nuestras fichas, movidas por el azar o no, coincidirán en la misma casilla. Por pedir, me gustaría que fuese en la meta, porque entonces tendremos clara la partida. Y si es a mitad de tablero, lo echaremos a suertes. Total, en eso consiste la vida, ¿no? En dejarlo todo a la suerte.

"Total, en eso consiste la vida, ¿no? En dejarlo todo a la suerte." Buah, me encanta 🥰
ResponderEliminarEres brillante pedorro! No tienes que aprender de nadie, nosotros tenemos que aprender de ti.
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