Comencé viviendo a medias, sufriendo fuertes heladas en la compañía de cuadrúpedos melosos. Heladas combatidas con pan recién hecho, fruto de la noche de reyes. Reparé antiguas paredes de piedra caídas y comencé a mudar mi alma hacia mi hogar. Comencé a caminar hacia una meta incierta. Me despedí, aunque siento que no fue para siempre. Comí del fruto de mi trabajo.
Quise cambiar mi trabajo, pero me di cuenta a tiempo de donde está mi lugar… al menos por ahora.
Decidí por fin recibir ayuda y comenzar a sanar por dentro. Enterrar y dejar atrás todo lo malo. Encontrarme y conocerme. Recuperé tiempo, aficiones, volví a coger mi guitarra… volví a quedar con mis amigos.
Recuperé regalos de reyes atrasados.
Recuperé carnaval y carnavaleros. Perdoné y deje atrás rencores que no me traían nada bueno. Recuperé aficiones y lecturas… muchas lecturas.
Hice regalos y me los hicieron. Viajé.
Sané, viví y fui feliz.
Asumí mi error y volví corriendo donde lo había dejado, sin más pretensiones que hacerle saber que quería vivir con ella… que era ella y que este era el momento, porque deje de ser yo… me perdí… pero me encontré y quería que lo supiese. Y agarró mi mano, otra vez… otra de tantas. Ahora sé lo que es el amor, porque le he mirado a los ojos y no puede ser otra cosa que eso.
He conocido lugares y ciudades nuevas, de la mano de la sabiduría y el cariño que dan los años y el día a día.
Volví a las camas mojadas, a los hospitales, a rayarme.
Volví a tomar el sol en las tardes de otoño, a las cenas en bares, a los domingos de pizza.
Conocí Jerez y su gente… su buena gente.
Volví a colgarme mi cámara de fotos.
Volví a escribir carnaval, a los ensayos, a los nervios, a los noches en vela llenas de melodías y los desvelos por las musas.
Volví a compartir cama.
Compartí momentos maravillosos con mis padres. Con mi madre. Con mi padre. Con mi casa. Con mi campo. Con mi trabajo. Con mis niños. Con mi familia. Con mi otra familia.
Volví a cumplir años en la mejor compañía.
Bebí frizzante, fui a la presentación de un libro y me fotografié con uno de mis artistas favoritos. Mi primera vez.
Me despertó una llamada indeseada, un susto que no paso de ahí, pero que todavía colea.
Conocimos el Covid de primera mano, que todavía colea.
Aprendí que lo que piensas atraes y que si lo crees lo creas.
Quise, quiero y querré.
Despido un año maravilloso para dar paso a otro. ¿Quién da más?
¡Bravo!
ResponderEliminarNo puedo más que alegrarme por ti hermano,las experiencias vitales positivas ensanchan el alma,las negativas enseñan y curten,espero que hayan sido más de las primeras.Un fuerte abrazo,es un privilegio tenerte de amigo.