Ir al contenido principal

Balance 2021

 

Comencé viviendo a medias, sufriendo fuertes heladas en la compañía de cuadrúpedos melosos. Heladas combatidas con pan recién hecho, fruto de la noche de reyes. Reparé antiguas paredes de piedra caídas y comencé a mudar mi alma hacia mi hogar. Comencé a caminar hacia una meta incierta. Me despedí, aunque siento que no fue para siempre. Comí del fruto de mi trabajo.

Quise cambiar mi  trabajo, pero me di cuenta a tiempo de donde está mi lugar… al menos por ahora.

Decidí por fin recibir ayuda y comenzar a sanar por dentro. Enterrar y dejar atrás todo lo malo. Encontrarme y conocerme. Recuperé tiempo, aficiones, volví a coger mi guitarra… volví a quedar con mis amigos.

Recuperé regalos de reyes atrasados.

Recuperé carnaval y carnavaleros. Perdoné y deje atrás rencores que no me traían nada bueno. Recuperé aficiones y lecturas… muchas lecturas.

Hice regalos y me los hicieron. Viajé.

Sané, viví y fui feliz.

Asumí mi error y volví corriendo donde lo había dejado, sin más pretensiones que hacerle saber que quería vivir con ella… que era ella y que este era el momento, porque deje de ser yo… me perdí… pero me encontré y quería que lo supiese. Y agarró mi mano, otra vez… otra de tantas. Ahora sé lo que es el amor, porque le he mirado a los ojos y no puede ser otra cosa que eso.

He conocido lugares y ciudades nuevas, de la mano de la sabiduría y el cariño que dan los años y el día a día.

Volví a las camas mojadas, a los hospitales, a rayarme.

Volví a tomar el sol en las tardes de otoño, a las cenas en bares, a los domingos de pizza.

Conocí Jerez y su gente… su buena gente.

Volví a colgarme mi cámara de fotos.

Volví a escribir carnaval, a los ensayos, a los nervios, a los noches en vela llenas de melodías y los desvelos por las musas.

Volví a compartir cama.

Compartí momentos maravillosos con mis padres. Con mi madre. Con mi padre. Con mi casa. Con mi campo. Con mi trabajo. Con mis niños. Con mi familia. Con mi otra familia.

Volví a cumplir años en la mejor compañía.

Bebí frizzante, fui a la presentación de un libro y me fotografié con uno de mis artistas favoritos. Mi primera vez.

Me despertó una llamada  indeseada, un susto que no paso de ahí, pero que todavía colea.

Conocimos el Covid de primera mano, que todavía colea.

Aprendí que lo que piensas atraes y que si lo crees lo creas.

Quise, quiero y querré.

Despido un año maravilloso para dar paso a otro. ¿Quién da más?


Comentarios

  1. ¡Bravo!

    No puedo más que alegrarme por ti hermano,las experiencias vitales positivas ensanchan el alma,las negativas enseñan y curten,espero que hayan sido más de las primeras.Un fuerte abrazo,es un privilegio tenerte de amigo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El trabajo dignifica

  Quería poner de título a este post, esa frase tan arraigada en nuestra sociedad… pero veamos el significado de la palabra DIGNIDAD y permitirme una pequeña reflexión sobre el trabajo. DIGNIDAD: Cualidad del que se hace valer como persona, se comporta con responsabilidad, seriedad y con respeto hacia sí mismo y hacia los demás y no deja que lo humillen ni degraden. De esta definición saco la siguiente conclusión: todos los trabajos no dignifican. Entiendo, según la definición, que tener trabajo te suma   valor como persona seria y responsable, que respeta y es respetado. Pero es que además no dejas que te humillen y degraden. Ahora analicemos más a fondo y siempre voy a intentarlo hacer, desde mi postura y mi experiencia, que es la que conozco. ¿Cuántas personas que trabajan en la hostelería desde hace años, siguen siendo “ayudantes de camarero”? Es más, ¿en cuántos sitios no hay 4 empleados y los 4 son “ayudantes de”? ¿No es eso degradar? Como digo, me centro en la hos...

Salta

  No hay marcha atrás, no mires abajo, solo salta la barandilla que te separa del abismo. Eso es… un paso menos. Ahora date la vuelta y enfréntate a tu miedo, dale la cara y deja de darle la espalda. Agárrate a la barandilla con las palmas hacia atrás y respira. Respira profundo… no mires abajo. Recuerda que hay una línea de vida, una cuerda que te ata a la vida y nada malo puede pasarte. Tu corazón va a mil y te repites la cuenta atrás mil veces antes de la definitiva. Se te seca la boca… miras hacia abajo. Estas a un paso de conseguirlo, pero nunca antes fuiste capaz si quiera de saltar la baranda. Ahora estás del otro lado y la pregunta que te ha traído hasta aquí vuelve a aparecer: ¿Qué harías si no tuvieses miedo? Tu corazón sigue palpitando con una fuerza increíble, te sientes al borde de la muerte, pero más vivo que nunca. Solo tienes que soltarte y saltar hacia adelante… sabes que no va a pasar nada malo. Tus amigos te están animando a hacerlo: ¡Vamos, salta!... Está...

De ti para ti

  Querido YO: ¡Vaya racha llevamos eh! Telita… pero bueno, aquí estamos y nunca mejor dicho. Justo cuando esa sensación de estar lo más abajo del pozo volvía, justo cuando decidías que no podías más, justo cuando lo mandabas todo a la mierda, para poder irte tranquilo… y mírate, aquí sigues. Y no digo que esté siendo fácil eh, para nada. Pero lo estás haciendo tío, lo estas consiguiendo. Y aunque ahora mismo no puedas estar feliz, porque la tristeza aún impregna tu piel casi por completo, sabes que lo vas a hacer. Porque ya no hay un “lo voy a intentar” en tu mente… ahora es un “lo haré”. Y lo estás haciendo, no dejes que tu mente te gane y te diga lo contrario. Lo estás haciendo tío y pronto estarás orgulloso. Date permiso para sentir lo que quieras sentir y no te empeñes en “lo que deberías”. Ahora solo importas tú y debes centrarte en eso. Queda mucho camino por andar, pero también llevas mucho camino andado. Lo vas a hacer y algún día recordarás todo esto con un “que to...